Tarnation: : cuando el cine ralentiza la vida.

Tarnation
Recortes y ejercicios de un ojo que se confunde
El film de 2003 Tarnation dirigida por Jonathan Caouette, protagonizada también por él, haciendo de su imagen la repetición infinita de sus yo, él interpretando y retratando en video durante 20 años a su madre quebrada por electroshocks, a sus abuelos, luego padres adoptivos, reconstruyendo a sus cuidadores de diversos hogares de acogida, abusadores en plena niñez, su sexualidad, sus amantes y cine undergorund, utiliza la forma seriada para ser todos, capturarlos a todos desde su óptica, inscribiendo la repetición como el acto de reproducción industrial más interesante al ojo que busca hipnotizarse en su belleza pixelada. Bajo el apoyo de Gus Van Sant y John Cameron Mitchell quienes le dan una cuota de producto industrial ligado a estéticas plasmadas en los ojos de espectadores previos a otros títulos de estos nombres con peso sobre la pantalla, pero debemos atravesar esos nombres. Pienso en reiteradas formas de escritura para este artículo, y simplemente me quedo en el fragmento, en la pieza inconclusa y en la auto-exposición como método predilecto para interpretar las lecturas de la película.
J. Caouette en una escena retrata a su abuela-madre adoptiva, en una fase terminal de su vida. Caouette intenta en este auto-documentarse que la anciana hable, disfrazada con una peluca escalofriante y a la vez oscuramente graciosa, pero sólo hay balbuceo, poca transmisión,  más bien todo se transforma en un monólogo que él se repite desde los 11 años, época en la cual comienza a documentar su vida en los formatos más creativos posibles. Desde ahí el reproducir en masa la y las imágenes se convierten en la constante de una obsesión fascinante al ojo. Todo se repite, repite, repite…
Auto-documentanción: Deseo participar al estilo de Caouette en la experiencia de una escritura cinematográfica contemporánea…. Busco en el computador desde el cual escribo fotografías de mi propia familia, mi propia historia. Mi abuela es el foco de atención. Desde 2014 ha tenido una obsesión por la fotografía, por el video, por su imagen reflejada en una pantalla. Ha adquirido una máquina Sony de muy baja calidad, debido a los escasos recursos monetarios y se ha puesto en la empresa de registrar todo lo que hace. Todo en un formato precario, bajo los estándares de una cámara comprada en oferta debido a su despreciable resolución para el mundo HD. Sus actividades diarias, sus mascotas, su marido, hijos, nietos, bailes, cantos, todo es registrado por el nuevo ojo de mi abuela.
FRAGMENTO 1:  Imaginar una abuela que posa a un lente, que se repite, está frente a un acantilado en una playa cercana a un colegio- internado abatido por el fuego desde hace años, el colegio no se ve, pero sabemos que existen sus restos ahí, ella observa el mar desde esa altura, parece feliz. Ese era mi colegio de la infancia, las llamas fueron una marca en la memoria de todos. Desde ahí nunca más viví en ese lugar, abuela y yo nos separamos. En la actualidad vivimos juntos nuevamente, la vida transcurre entre el deterioro de sus ojos y una ceguera inminente y las largas esperas en un hospital público mientras el silencio reina, pero hay uno y más lentes que nos observan deteriorarnos.
J. Caouette se aproxima veloz a los años venideros. Su auto-documentación, el collage de tesoros y basura, fotografías montadas sobre una narración lineal y repetitiva se vuelven a lo que sería hoy estéticas que quizás sean obsoletas en un par de años o que evolucionarán de manera ciber-orgánica. Caouete es Tumblr, Instagram, Facebook en su construcción, comienza la reestructuración de su vida, su memoria por medio de tecnologías del pixel, bajo una base de difusa calidad en lo que se refiere a no ser HD, se fragmenta desde ahí su memoria, es necesario por ello reconstruirla por medio de trozos de actuación, ficción, que no quitan veracidad a lo que nos dice, se perfila como una construcción pre-HD. Caouette se adelanta a la belleza de la saturación, de lo barroco o tecnobarroco de formas sucias, esas no técnicas, DIY, hecho en casa, hecho de los materiales de los cuales no sirven debido a su falta de valor estético, a su falta de interés por el dolor espectacularizado; se muestra los personajes tal cual queremos verlos, frágiles, violentos, en deterioro, pero tan reales en su forma faltante de prolijidad, pixelados como rompecabezas del cual debemos ser parte hasta asquearnos. La técnica, el ensamblaje está al descubierto, un collage con todas las fallas a la luz, la cicatriz de la fotografía, el pixel de baja calidad expuesta cual fractura o tajo abierto, biología en intervención cinematográfica en su punto.
FRAGMENTO 2: Mi abuela se graba mientras le introduzco gotas en sus ojos, para lubricar luego de sus procedimientos contra su débil visión. Su nariz aguileña en la estructura cercana a los ojos contiene unos orificios oscuros, la carne se deteriora por el peso de los vidrios de sus lentes. Días después esta operación de registro, la mostrará en el televisor para el familiar que esté cerca. Nunca la veo llorar por su cercana ceguera, pasa horas frente a la pantalla revisando en repetición exacta sus fotos, está recopilando información para el recuerdo, ella es una máquina, la cámara un nuevo órgano, la ruina de su ojo el producto de su nueva arte.
Tarnation como título se nos presenta como  interrogante durante todo el transcurso de la  obra. El título como cortar y pegar, Tarnation un cúmulo de formas,  palabras que en suma significan algo sucio, oscuro, una mancha que encierra un misterio bajo los millones de puntos que forman la imagen. Más allá del enigma es un film donde me repienso las performances del cuerpo, cuerpo-familia, cuerpo-país, cuerpo-época, cuerpo-madre, donde experimento el registro de una muerte en proceso, un work in progress nefasto e inevitable, como lo es Tarnation y como lo es mi vida junto a mi abuela y su vida siendo registrada, ella hipnotizada por la imagen cual polilla cegada por la luz, enamorada de los colores en su sony de unos par de pesos. Una experimentación que llega tarde en pleno deterioro de las manos y los ojos, me pregunto hasta qué minuto ella podrá ver su propio rostro frente a su ceguera que se aproxima, cuál será su próximo mecanismo para resistir al olvido, cuál será su forma de expandir sus horizontes, que tan cerca está de ser un instrumento de las tecnologías o éstas su instrumento para dejar una huella tan fugaz como el click que hago al publicar este post. Pienso en ella y su apertura a pesar de sus opciones políticas, su amor hacia mí y mi pareja y nuestras sexualidades otras, sus formas duras de afrontar la memoria del país que a la vez me enseñan tanto al yo estar trabajando otra parte tan distinta de esa misma memoria de nación.
 En Tarnation surge la pregunta de él por qué de esta sobre exposición .Yo me pregunto el por qué no antes, si ya todo estaba expuesto, utilizado, descarnadamente, sometido a los ojos del espectáculo y su poder, una plataforma de saturación del ojo, pero del cual ese ojo ya mecánico no se ha cansado y famélico ha pedido más, tanta exposición que ya el mismo ojo se expone hasta la córnea y lo que puede interpretar desde dentro visto por otro ojo digital.  Creo que al observar sus formas expone la hipocresía de una ficción más grande llamada privacidad, de la cual no sabemos de qué se trata. Quizás nunca lo sabremos o ya lo olvidamos. Caouette en el film refleja décadas de grabaciones amateurs llenas de poética cruda en el sentido de la misma carne que se muestra en pleno desangramiento. Cuerpos que se deterioran al pasar de los días y el color de la sangre se va tornando oscura, cercana al asco logrando en su empresa una manera de capturar esa otra belleza. No puedo parar de pensar en los abuelos y la madre de Tarnation, perdiendo la memoria, viéndome ahí también en esa situación, enfrentando como los cuerpos que tú acaricias se desaparecen como tecnología obsoleta.
FRAGMENTO 3: Imaginar una abuela que posa a un lente, que se repite, está frente a un acantilado en una playa cercana a un colegio- internado abatido por el fuego desde hace años, el colegio no se ve, pero sabemos que existen sus restos ahí, ella observa el mar desde esa altura, parece feliz. Ella observa su propia imagen desde el  televisor ahora, yo    la fotografío con mi celular.


Pareciera ser que no pensamos en lo que estamos reproduciendo masivamente, sólo registramos como acto de puro de miedo a perder la memoria. Jonathan Caouette luego de consumir un par de dosis de polvo de ángel cuando niño queda con la sensación de vivir un sueño. Para diferenciar la realidad de la ficción utilizaba la cámara. Quizás por eso lo hace mi abuela, ahí almacena su ojo, porque todos estamos perdiendo el ojo de cierta manera. En Tarnation la tarea de diferenciar se hace más compleja como en estos días, él nos muestra su “verdad”, su intimidad, algo que es representación, que es lente, que es ser observado y observador, que es goce de la cámara siendo un órgano más, haciendo de la ruina de los cuerpos, la victoria del film.

Escrito por Francisco Vargas Kütral (Chile)

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