De vuelta

Uno, desde que empezó a escribir, lo que quería era ser leído. Nada más. Ambiciones económicas o cosas por el estilo... nada que ver. 
Las dos veces que he publicado mis libros, a fin de año, fueron gratas al saber que eran tomados en cuenta en los recuentos. Y no es que me crea para nada con esto, en lo absoluto. Las personas que me conocen saben que me tomo la escritura como un juego y como algo serio a la vez. 
Me alegra contar que hace poco he recibido la propuesta de unos chicos de la universidad de la UPC para llevar un par de cuentos míos a proyectos cinematográficos. No películas, claro está, ya que no he escrito pensando para una cinta de dos horas. Si hubiera sido así, pues hubiese tenido en cuenta las pautas de todo guión, lo que facilitaría en gran medida a que una película se geste. Me ofrecieron vender estos cuentos para que este grupo de chicos decidiera llevarlos a cortos. 
Me emociona esto por dos motivos: uno... que sí, que leen mis bodrios; dos, que como apasionado del cine -todo quien se acerque a mí puede dar testimonio de ello- ver textos míos en la pantalla pues es algo que nunca había esperado. Claro está, no sé cuándo los trabajos acabarían para ver los proyectos finales. En esto de la dirección y grabación suceden muchas cosas, terminando quizá en la apatía de los responsables. Sea como sea, si es que no se concreta esto del proyecto, desde ya me siento muy halagado. 

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