My dog Killer: cuando las fronteras adiestran.

My dog Killer: cuando las fronteras adiestran.

País: Eslovaquia

Año: 2013

Género: Drama

Director: Mira Fornay.


Reparto:  Adam Mihál, Marián Kuruc, Libor Filo. 






Un perro es entrenado para atacar. Solo en esta escena se puede explicar toda la película.

Una pareja de esposos divorciada. Algo común y corriente si no fuese porque la mujer ha decidido mantener una relación con una persona que, en el contexto de la cinta, resultar ser algo abominable. ¿Y cuál es el contexto donde se inserta la historia? Aquí tres situaciones que permiten darnos una mejor idea sin necesidad de recurrir a datos históricos, culturales o sociopolíticos (claro está, la cinta puede ser interpretada desde cualquiera de estas directrices). 

  1.  Marek y Lukas (su hermanastro gitano) están a punto de ingresar a un restaurante. El primero pasa y toma asiento. El segundo es retenido por otros comensales que le recuerden el anuncio que cuelga en el umbral: “No se admiten gitanos. 
  2. En el mismo restaurante, ahora con la madre presente, los mismos comensales le dicen “Afuera”, cuando esta pregunta “Dónde está el baño”, ya que a Lukas le urgía miccionar.   
  3. Uno de los propios amigos de Marek, al pelear con este, le increpa diciéndole: “Si tuvieras orgullo, te matarías”, haciendo referencia a la infidelidad de su madre. 

La película puede parecer aburrida o plana. Es más, la han criticado mucho por ello. Sin embargo, las escenas aparentemente muertas, donde el silencio y los gestos de los personajes son los protagonistas buscan describir el lado interno o el lado psicológico que está a punto de estallar. Es más, ni siquiera hay banda sonora en la cinta, por lo que ese suspenso que el uso del efecto sonoro brinda, no tiene aquí participación alguna. Son solo las acciones, los diálogos cortos, las miradas, ese behaviorismo lo que distingue la película de Mira Fornay (Eslovaquia, 1977).

En el plano del contenido, resulta un punto a favor que la discriminación no solo nace o forme parte de los eslovacos. En la cinta, Marek, tras perseguir a su madre para que le firme los documentos que necesita aquel para solucionar un problema legal, descubre cómo es la vida de ella dentro del otro polo, el polo marginado (los “gitanos”) que también resulta ser un grupo intransigente. Al ver al adolescente, prácticamente lo expulsan, no lo quieren ver. Lo que demuestra y acrecienta las diferencias sociales que están presentes en la película.  

Mi perro Killer no es una justificación a cierto tipo de racismo racial. De ahí que muchos han alzado su mirada en contra. Porque vivir y ser partícipes de una sociedad como la eslovaca (uno de los países considerados más racistas a nivel mundial) no da muchas alternativas de tolerancia. No todos los personajes pasan por lo que le acontece a Marek. Este joven no forma parte de un discurso ya hecho. Es la vergüenza que cada vez más se intensifica por la burla de la que es parte lo que hace que él tome una actitud que, lo sabe él mismo, es perdonable (no olvidar que no todo es frialdad en el film. Marek hasta llega a vomitar luego de realizar el climax de la historia).

Al final nos queda claro que ese perro asesino, entrenado para ser violento, entrando para matar cuando sea necesario, no es más que el propio espejo del protagonista, no necesariamente de todos los que pertenecen a este grupo sectorial.

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